miércoles, 25 de enero de 2012

Cuando el CORAZON nos llama desde adentro...




La historia que voy a transmitirles a continuación no tiene algo de verdad, sino que la tiene absolutamente TODA y no es que lo repita porque me lo contaron, sino que yo mismo en carne propia lo viví y es hasta el día de hoy que no dejo de sorprenderme y emocionarme como lo hice esa noche de crudo invierno.

Parece ser que para que ocurran estas cosas de verdad tiene que hacer o mucho frio o mucho calor...en exceso, si, y ¿saben para qué?...simplemente para que el ser humano se maneje en valores extremos y a tope... que reaccione de una vez.

Como todas...o casi todas las noches, saco a mi perro compañero a pasear a una plaza cercana, esa noche como hacia realmente muuuucho frio me puse encima todo lo que encontré: gorro, guantes, bufanda, etc. Luego de una hora de arrojar y que me traiga los palitos, entre mimos y abrazos procedemos mi perro y yo a retornar cansados al hogar.

En el camino de regreso a casa pasamos por varios lugares y entre ellos había uno en particular que me llamo la atención muy especialmente. Era la entrada a un recinto cerrado y que servía de refugio a un hombre el cual vi de pasada mientras mi perro tiraba y tiraba de su correa. No paso desapercibido a pesar de lo rápido que pasamos porque yo lo vi, vi como sentado en el suelo frotaba sus manos con mucha fuerza y luego frotaba con ellas sus piernas para darse algo de calor.

Pasamos de largo pero a escasos 50 mts adelante, mi corazón comenzó a latir de una manera nunca antes experimentada por mí, era como si se saliera de mi pecho...llamaba...decía algo...se expresaba.

En ese momento y guiada por el corazón, mi mente evoco una idea que tenía guardada dese hace tiempo y que no me animaba a realizarla o plasmarla en hechos...

¡Quería y deseaba ayudar a alguien, darle de comer y abrigarlo!...
Hacerlo de una manera  incondicional y amorosa.  Tenia esa necesidad.

El corazón seguía manifestándose...y lo hice...escuche el llamado de mi corazón y le hice caso, retrocedí mis pasos, ¡mi perro conmigo!,  nos acercamos al hombre en el suelo y simplemente le dije:-¡HOLA!, ¿quisieras que te regale un ticket para canjearlo por una pizza?, a mi me sobra uno y como ya comí no quisiera tirarlo.

(La ayuda se la ofrecí de esa manera solamente para no herir su dignidad y que no le de vergüenza recibir comida de un extraño, todo ser humano en la situación en que este por más dolorosa que esta sea , posee DIGNIDAD).

El hombre se puso algo nervioso y con sorpresa en su rostro dijo:
BUENO, ¡SI!...
Y así lo hice...camine una cuadra, le compre una pizza...la más grande y con mucho  queso encima, una bebida cola y se la lleve a su lugar....

Cuando llegue mis ojos no podían creer lo que veían, este hombre había ORDENADO su espacio, ¡había limpiado sus alrededores para recibirme!

¿Ven por que les digo que la DIGNIDAD jamás se pierde? Le entregue la comida, la bebida y no solo eso sino que además me senté a su lado haciéndole compañía.
El hombre comió y bebió...fue escuchado en sus historias y se sintió acompañado.

Es la hora de retirarme, le dije  y en ese momento el corazón comenzó a latir de nuevo y entonces le dije: ¿QUERES QUE TE REGALE MIS GUANTES?, EN CASA TENGO MAS Y ESTOS CASI NO LOS UTILIZO, dijo que sí.
Lo mismo hice con mi gorro de invierno y con mi bufanda, el hombre a todo dijo que sí....

En el momento en que me estaba yendo a casa junto a mi perro, el cual parecía totalmente consciente de la ayuda que hemos ofrecido a otro ser humano, le pregunto al hombre: ¿CUAL ES TU NOMBRE? NO ME LO HAS DICHO...

Me dice: ¡SOY OMAR!

Emocionado todo el camino...las lagrimas parecían no terminar mas de caer y cuando llego a mi casa...cuento lo vivido a mi familia, lloramos y en ese momento me doy cuenta de que ese hombre llamado OMAR en realidad había sido AMOR manifestándose entre los hombres a través del corazón.

OMAR = AMOR

Esta historia me paso a mi...doy fe de ella y su veracidad y  la comparto con todos ustedes desde lo más profundo de mi corazón que es igual al de TODOS y llama de la misma manera o de otras quizá...pero siempre llama, solo hay que estar atentos.

¡¡ESCUCHEN!!

¿Los está llamando su corazón AHORA?


Por A. Kiel 

Por A. Kiel

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